-Andrea, levántate, llegarás tarde.
- Aguafiestas, con lo bien que se está en
cama...
Estaba nerviosa, no porque fuese el primer
día de clase, sino porque era un colegio nuevo, nueva ciudad, nueva gente; y lo
peor de todo era que tenía que llevar un uniforme cursi, en mi vida había
llevado uno.
Me vestí y recoja mi larga melena rizada en
una coleta, como si fuese un hábito, cogí mi rímel y listo ya estaba preparada.
Estuve un rato mirándome en el espejo, y
baje.
Al entrar en la cocina encontré algo
que no esperaba, había un regalo.. y mi desayuno preferido.
-Feliiiz cumpleeee!!! -me abrazo alguien
por detrás- 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9,10...
Esa era mi hermana. Ella iba a la
universidad así que no tenía ese problema de cambio de colegio.
Nos llevábamos dos años y medio, y aun que
todo el mundo decía que nos parecíamos yo no lo creía así, para mi ella siempre
sería un pimiento andante...un pimiento andante con pelo claro está.
Mi madre y mi padre empezaron a tirarme de
las orejas, y empezaron a hacerme cosquillas.
-Basta, basta no puedo más, me rindo-
levante las manos en plan rendición y ellos pararon.
-Bueno creo que te espera un regalo- dijo
mi padre con esa sonrisa de niño feliz, como si aquello fuese para él.
Lo abrí y a pesar de lo simple que era me
hizo muy feliz, y como no, era un libro pero no un libro cualquiera si no el
nuevo de Laura Gallego.
Levante la mirada y corrí junto de mi padre, y como si fuese la misma
niña pequeña de antaño salte a su colo, colgándome de su cuello.
Como si el reloj fuese un problema como en
Cenicienta, lo mire y vi que si, era un problema, eran las 8:15 y las
clases empezaban a las 8:30.
Cogí mi croissant y salí corriendo, no me
fije en si había algo o alguien delante, pero me di cuenta de eso cuando estuve
en el suelo con alguien... aplastándome
-Que haces? Sal de encima pervertido!!
-Pero... Si yo... Anda vete a la mierda la
próxima vez dejo que te atropellen
-Me se cuidar solita- le echo la lengua-
pero que se cree, Superman? menudo creído- digo para mi
Justo cuando llego, entra la gente, por
suerte no llego tarde, sigo a la gente y eso me lleva a lo que me pareció un
salón de actos bastante amplio, tenía unas cortinas que tapaban unas amplias
ventanas.
Me coloque en una silla vacía, pero
me tuve que levantar al instante, alguien estrambótico, quizás un profesor...
de música había dicho que le siguiésemos que nos iba a enseñar el
establecimiento.
Mis dudas quedaron confirmadas cuando dijo
que era el profesor de arte y música, nos enseñó aquella mansión, porque si,
para mí eso era lo que era. Tenía de todo, pista de tenis, establos,
piscinas... grandes jardines, en fin que aquel sitio era enorme, hasta tenía
una enorme biblioteca de esas que parece de película, con las míticas escaleras
en las estanterías.
Volvimos a aparecer en aquel amplio lugar
del principio, esta vez estaba vacío.
En la palestra había un chico que
reconocía y no sabía de qué, hasta que empezó hablar ¡¡era el niñato estúpido!!